En el mundo del gran consumo, las marcas de leche y alternativas vegetales siempre han seguido el mismo manual de estilo: fotos de vasos rebosantes, campos verdes idílicos, vacas felices (o espigas de avena al sol en su defecto) y declaraciones de salud en tipografías amables.
Entonces llegó Oatly. La marca sueca de bebida de avena demostró que para destacar en un mercado saturado no necesitas imágenes perfectas; necesitas una voz inconfundible y la valentía de romper las reglas del diseño tradicional.

Su campaña de exteriores más famosa en Europa y Estados Unidos es el ejemplo perfecto de este caso de éxito. Llenaron vallas publicitarias gigantescas con fondos grises o beige planos y un bloque de texto que decía cosas como:
“Hemos pagado un montón de dinero por este cartel para decirte que somos una bebida de avena. Esperamos que te guste el texto porque no tenemos foto del producto”.