Hacer product placement (colocar tu producto en una serie) es fácil: pagas y tu botella sale en pantalla. Pero hacer Branded Content estructural, donde tu producto comparte el ADN de la narrativa, es un arte que pocas marcas dominan. El caso de Estrella Galicia con La Casa de Papel y su posterior spin-off Berlín es una lección magistral de cómo una marca regional se convierte en un icono global sin perder su esencia.
Compartir la Mentalidad de “Resistencia” Como bien pudimos desgranar en una charla exclusiva con el equipo de Marketing Global de la marca en MEGA (el Museo de Estrella Galicia en A Coruña), esta colaboración no nació de una simple transacción comercial. Nació de una afinidad de valores.
La Casa de Papel hablaba de la resistencia, de ir contra el sistema, de hacer las cosas de manera diferente y artesanal. Estrella Galicia lleva décadas posicionándose bajo el lema de “No queremos ser la cerveza más vendida, sino la más amada”, jugando el rol de la alternativa independiente frente a las grandes multinacionales. La marca no se forzó dentro del guion; ya formaba parte de su filosofía.
El verdadero trabajo de forja ocurrió en la fase de preproducción. Integrar una marca en una serie de repercusión mundial con Netflix exige un equilibrio milimétrico.
El salto del universo digital al físico
El gran acierto de Estrella Galicia fue no quedarse de brazos cruzados esperando a que la gente viera la serie. Lanzaron ediciones limitadas de botellas con la icónica máscara de Dalí que se agotaron en cuestión de días, llevando la experiencia de la pantalla directamente a los lineales del supermercado y a los bares.
La evolución con Berlín
Con el spin-off centrado en el personaje de Berlín, la estrategia maduró. El tono pasó de la “resistencia cruda” a un robo mucho más sofisticado, elegante y parisino. La marca supo adaptar su presencia visual para encajar en una estética más glamurosa sin perder su autenticidad.
Estrella Galicia demostró que el presupuesto no lo es todo si tienes una narrativa poderosa. Al asociar su producto al fenómeno cultural de Netflix, consiguieron una exposición internacional masiva que aceleró su expansión global. Lograron que el consumidor no viera publicidad, sino un elemento indispensable del universo de sus personajes favoritos.